En la red hay cantidad de información. Mucha es real y otra puede ser simple especulación. Por ello, es importante discriminar cuál nos puede orientar, aclarar y clarificar aquello que empieza como “sospechas”, como “comportamientos extraños” o como “dificultades” y, que finalmente, son síntomas de una problemática subyacente.

senales

senales de alarma

Frente a algunos síntomas que pueden resultar llamativos, la persona puede caer en la búsqueda desaforada en la red y con ello en el universo infinito de escalas, pruebas de tamizaje, test, etc. que existen para “identificar” si hay dificultades cognitivas y/o comportamentales. Quizás con todo ello, quedemos más confundidos y asustados.

Sin embargo, la “actitud del medio” es la que nos podría orientar mejor en casos como estos. Es decir, si empezamos a notar “comportamientos extraños” no podemos omitirlos, negarlos ni esconderlos. Pero tampoco, frente a “cualquier comportamiento”, es válido sacar nuestro propio manual de diagnóstico (Wikipedia), e iniciar a verificar en la lista de chequeo para distinguir en cuál incluirnos (o incluirlos) y desde allí auto diagnosticar, etiquetar y estigmatizar.

(Sobre el auge y peligro de los sobre-diagnósticos: http://www.rosario3.com/noticias/noticias.aspx?idNot=133282&El-Colegio-de-Psic%C3%B3logos-advierte-un-%22negocio-detr%C3%A1s-de-patolog%C3%ADas).

La forma como hablamos, interactuamos, recordamos, aprendemos y nos movemos, nos está hablando de nuestra salud física y mental. Por tanto, cuando observamos algo llamativo, es importante preguntarnos: ¿esto sucedía antes?, ¿ha pasado algo que genere este tipo de respuestas?, ¿hace cuánto tiempo pasa?, ¿la pérdida que observamos es progresiva?, ¿las dificultades que observamos han impactado la vida cotidiana de nuestro familiar?.

La observación del otro y de nosotros mismos puede ayudarnos a detectar señales importantes para un posterior diagnóstico. Sin embargo, ¿qué debemos observar?.

remos compartiendo con Ustedes algunos comportamientos que es importante observar y otros frente a los cuales, quizás no debemos alarmarnos.

“Quien se observador, lleva un maestro consigo” (Anónimo).