La demencia es un síndrome causado por una amplia variedad de enfermedades, el cual puede afectar de manera progresiva el funcionamiento cognitivo en los adultos mayores. La prevalencia y la incidencia de esta situación crece de forma exponencial a través del proceso de envejecimiento. En el 2010 se estimaba que 30 millones de personas en el mundo tenían demencia (Monsch, A. & Kressig, R., 2010).

Memory process

Memory process

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (1994), la demencia empieza con cambios sutiles en los cuales se va evidenciando presencia de alteración en el funcionamiento cognoscitivo. Aunque

solo se diagnostica como tal cuando la ejecución social y cotidiana de los pacientes empieza a verse afectada, la mayoría de las demencias suelen comenzar como un deterioro cognitivo leve

(Petersen, R., Roberts, R., Knopman, et al, 2009). Por esta razón se requiere de conocimientos precisos para su detección temprana, cuestión que resulta fundamental con el fin de comenzar una intervención significativa y oportuna tan pronto como sea posible.

Precisamente el propósito de la Clínica de Memoria consiste en ofrecer una respuesta a este reto mediante

la evaluación del paciente a través de un grupo transdisciplinario que es capaz de llegar a un diagnóstico por consenso y de ofrecer recomendaciones de tratamiento y manejo tanto a estos, como a sus familiares

(Monsch, A. & Kressig, R., 2010). Se sabe que por las características de las formas de demencia más frecuentes, el consenso entre especialistas es la forma más adecuada para realizar un diagnóstico con precisión.

Es clave que una Clínica de Memoria incluya entre sus miembros a profesionales en medicina (neurología y psiquiatría), en neuropsicología y en terapia ocupacional y que los pacientes al momento de arribar a la consulta cuenten con exámenes tanto de análisis sanguíneo como con neuroimágenes.

Si bien en la Clínica de Memoria los profesionales deben contar con conocimientos y experiencia con el patrón de síntomas y signos de la enfermedad de Alzheimer, también deben ser conocedores de las formas de presentación de otros tipos de demencia, por ejemplo la demencia frontotemporal, la cual aunque se considera relativamente rara, por sus característicos síntomas de cambios en el comportamiento, puede ser confundida con algunas entidades psiquiátricas o con la misma enfermedad de Alzheimer. También es fundamental que el personal al interior del grupo cuente con conocimiento acerca de factores de riesgo vascular, de los efectos de posibles antecedentes neurológicos o de traumas en la cabeza, así como del historial del paciente por psiquiatría (Kelly, C., 2005).

Después de que el paciente ha sido evaluado por todas y cada una de las especialidades previamente descritas se realiza una reunión por el grupo interdisciplinario en el que se analizaran todos los resultados obtenidos por el paciente. En esta reunión se busca en primera instancia el propósito de llevar a cabo un diagnóstico clínico y posteriormente de realizar recomendaciones de tratamiento tanto farmacológicas como no farmacológicas. También es posible que de acuerdo con los hallazgos se determine la necesidad de realizar estudios complementarios así como de llevar a cabo una evaluación longitudinal, es decir un proceso de seguimiento en el tiempo en la misma Clínica de Memoria con el fin de explorar el progreso del cuadro del paciente.

La finalización del proceso tiene lugar cuando en una reunión entre los miembros del grupo de la Clínica de Memoria y los familiares del paciente se realiza la revelación del diagnóstico, momento que suele ofrecer cierto sentido de tranquilidad para los familiares pues finalmente pueden contextualizar y comprender el proceso de cambios a nivel social y familiar que ha venido experimentando su ser querido (Monsch, A. & Kressig, R., 2010). A los familiares les es entregado un informe completo con los resultados de la evaluación, el cual han de presentar al profesional que realizó la remisión a la Clínica de Memoria.

Referencias

American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4th ed. Washington DC: American Psychiatric Association.

Kelly, C. (2005). Memory Clinics. Psychiatry 4(2), 82–84.

Monsch, A. & Kressig, R. (2010). Specific care program for the older adults: Memory Clinics. European Geriatric Medicine, 1, 128–131.

Petersen, R., Roberts, R., Knopman, D., Boeve, B., Geda, Y., Ivnik, R., et al. (2009). Mild cognitive impairment: 10 years later. Arch Neurol, 66(12):1447–55.

Por : Diego Fernando Espíndola Abril, Neuropsicólogo Clínica de Memoria- Instituto Ortopédico Infantil Roosevelt, email despindola@ioir.org.co