Alguien decía que el cuerpo humano es la máquina más perfecta que jamás haya existido. Una de sus cualidades es la capacidad para mantenerse y mejorarse a sí misma a través de su uso; cualquier máquina común y corriente entre más se usa más se desgasta, el cuerpo humano no. Una cosa es el paso del tiempo, pero otra es el uso que hacemos de nuestro cuerpo.

ejercicio

Contra el tiempo nada podemos hacer, es permanente y nos pasa de igual manera, a la misma velocidad, absolutamente a todos los seres vivos. Pero el cómo lo usamos, qué usamos de él, en qué momentos, dónde, cómo lo recuperamos, etc., esas cuestiones sí dependen de nosotros, de nuestros comportamiento, de nuestras decisiones.

Cada uno de nosotros, adultos, autónomos y pensantes, tenemos la posibilidad de decidir qué hacer, y qué no hacer con nuestro cuerpo que en últimas es lo único realmente propio que cada uno tiene y sin el cual no existiríamos.

¿Quedarnos quietos o movernos? Esa es una decisión que parecería de poca monta pero en realidad no lo es. El boom del ejercicio que empezó a nacer hacia los 90, no es gratuito. Es resultado de mucha investigación científica acerca de la manera como la actividad física versus el sedentarismo, afectan de manera directa y significativa el bienestar, la salud y la calidad de vida.

Al respecto se ha dicho mucho, existen tanto mitos acerca de la actividad física como acerca de las dietas. Pero existe un consenso indiscutible acerca de sus efectos benéficos. Algunos aseguran que es mejor un tipo de ejercicio que otro; otros discuten acerca de cuál es la frecuencia/intensidad más indicada; unos señalan como panacea el yoga mientras otros señalan el pilates; hay quienes afirman que las horas de la mañana son más indicadas, para otros al final de día resulta más saludable; en fin…

Realice usted la actividad física que mejor se acomode a sus propias circunstancias (hora, tipo, lugar, intensidad, frecuencia), pero esfuércese, póngase una meta cada día y esfuércese por alcanzarla, no desista al primer síntoma de cansancio. Al lograr su objetivo tómese un minuto para concentrarse en cómo se siente ahora, en su estado de ánimo; luego fíjese cómo transcurre el resto del día para usted. Notará la diferencia. Hágalo!!!!

Por: María Clara Rodríguez, Profesora Universidad el Bosque, psmaclara@hotmail.com