Cuando hemos asumido la responsabilidad de cuidar a nuestro esposo, nuestra madre o nuestro familiar… debemos renovar energías cada día para cuidar al que tanto nos necesita!

Dia libre

Es muy importante tener conciencia y observarnos de cómo estamos (físicamente, emocionalmente, en la alimentación, el sueño, el tiempo libre, los amigos…). Por cuanto, el atender a nuestro ser querido todo el tiempo puede ocasionarnos una sobre carga emocional y física; nos alejamos de nuestros amigos y familia, quedándonos con nuestros pensamientos y emociones sin buscar ayuda y probablemente ocasionando un deterioro grande en nuestro bienestar y en el de la persona que cuidamos.

Por lo anterior, es un deber de los cuidadores, comer sanamente, dormir bien, tener tiempo para nosotros, realizar alguna actividad de tiempo libre (caminar, trotar, bicicleta…), hablar con otros de aquello que nos angustia, reír y ser optimista, entre muchas otras cosas, para tener la fortaleza que requiere el cuidar a otro que depende de nosotros.

A continuación están algunas ideas para poner en práctica.

Un día para mí:

dedico tiempo para mí, sin estar preocupado/a por la persona que cuido.

Realizo una actividad de tiempo libre:

voy a cine, veo una película en casa, juego cartas, voy de compras, camino, troto, nado, hago Pilates, yoga…

Como sanamente:

consumo al menos tres frutas y tres verduras a diario, balanceo el consumo de proteína y carbohidratos.

Duermo suficiente:

duermo entre siete y ocho horas cada día.

Hablo con frecuencia con mis amigos:

converso, comparto lo que me angustia.

Acepto que cada día tiene su afán:

me preocupo por hacer lo de cada día y disfrutarlo, la vida encierra preocupaciones, tristezas y alegrías…

Tengo sentido del humor:

sonrío y río.

Valoro lo positivo que tenemos:

reconozco en mí y en la persona que cuido los aspectos positivos.

Acepto que hay cosas que no puedo cambiar; pero que si puedo comprender:

busco información sobre qué hacen o han hecho otros en situaciones similares por la que estoy pasando.

Escucho música:

oír música me fortalece.

Acepto mis limitaciones:

entiendo que no soy un héroe ni una heroína, por lo tanto tengo limitaciones.

Pienso antes de hablar:

las palabras que digo no las puedo recoger.

Para los interesados en otras ideas sobre cómo cuidarnos ver información en:

Guía de recursos.
Guía de autocuidado.
Guía de prevencion.
Tiempo cuidador.

Por Alba Lucia Meneses, psicóloga, Profesora Universidad el Bosque, email: menesesalba@unbosque.edu.co